América fue escenario ayer de una «Caminata por la Salud» que, lejos de unificar a la comunidad tras una causa social, terminó sumergida en una controversia partidaria. La movilización, impulsada por Ana Dreschers, quien ha mantenido un perfil mediático alto en las últimas semanas, buscaba visibilizar reclamos por mejoras salariales y mejores condiciones de trato laboral. Sin embargo, la baja convocatoria de vecinos independientes y la presencia mayoritaria de manifestantes vinculados a Rivadavia Primero transformaron la jornada en un foco de críticas hacia la organización.

En su discurso, Ana abrió con la siguiente frase «esto no tiene nada que ver con la política», inmediatamente estas palabras chocaron de frente con la realidad visual de la marcha: casi la mitad de los asistentes eran militantes activos de Rivadavia Primero, la principal fuerza de oposición local. Esta contradicción no pasó desapercibida para los ciudadanos, quienes señalaron que cualquier reclamo dirigido al Ejecutivo es, por definición, un acto político, y más aún cuando se realiza bajo el ala protectora de quienes perdieron la gestión recientemente y buscan recuperar terreno.

El saldo de la jornada deja un sabor amargo para el sector salud: lo que pudo ser un reclamo legítimo terminó eclipsado por intereses partidarios. La discusión en América ya no se centra en la realidad de los enfermeros, sino en la sospecha de una operación política orquestada por Rivadavia Primero Al final del día, la baja convocatoria y el exceso de militancia opositora sugieren que el objetivo no era buscar soluciones, sino reactivar una maquinaria política que todavía no procesa la pérdida de la gestión.

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