Doce países latinoamericanos se sumaron a la iniciativa presentada en Miami, que prevé coordinación militar y diplomática para combatir carteles vinculados con Hezbollah y frenar la presencia de potencias extrarregionales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó en Miami la iniciativa “Escudo de las Américas”, una alianza regional respaldada por mandatarios de doce países latinoamericanos destinada a enfrentar a los carteles del narcotráfico y su presunta conexión con el terrorismo internacional. El plan combina una estrategia diplomática con un acuerdo militar firmado días atrás por el Pentágono junto a veinte países de la región, en un contexto de creciente preocupación en Washington por el avance del crimen transnacional y su vínculo con células de Hezbollah que operan en América Latina.

Durante un discurso de 40 minutos, Trump sostuvo que amplias zonas del hemisferio occidental han quedado bajo control de organizaciones criminales y advirtió que Estados Unidos y sus aliados deberán utilizar el poder de sus fuerzas armadas para desmantelar a los carteles. “La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos”, afirmó. Entre los mandatarios presentes estuvieron Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Luis Abinader (República Dominicana) y Daniel Noboa (Ecuador), entre otros.

La arquitectura diplomática y militar del plan fue diseñada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La declaración firmada por Trump establece la coordinación regional para destruir organizaciones criminales, quitarles control territorial y bloquear su financiamiento, además de entrenar y movilizar fuerzas militares de los países aliados. 

Antes de concluir la ceremonia, Trump firmó la declaración política que inicia formalmente al Escudo de las Américas.

Esa declaración establece lo siguiente:

“1) Los cárteles criminales y las organizaciones terroristas extranjeras en el hemisferio occidental deben ser demolidos en la mayor medida posible, de conformidad con la legislación aplicable“.

(2) Estados Unidos y sus aliados deberían coordinarse para privar a estas organizaciones de todo control territorial y de acceso al financiamiento o a los recursos necesarios para llevar a cabo sus campañas de violencia.

(3) Estados Unidos entrenará y movilizará a los ejércitos de los países socios para lograr la fuerza de combate más efectiva necesaria para desmantelar los cárteles y su capacidad de exportar violencia y buscar influencia mediante la intimidación organizada

(4) Estados Unidos y sus aliados deben mantener a raya las amenazas externas, incluidas las influencias extranjeras malignas procedentes de fuera del hemisferio occidental».

El punto cuatro de la declaración formal de Trump explicita sin nombrar al principal enemigo global de Estados Unidos: China.

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