Axel Kicillof será el nuevo presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, en el cierre de una negociación atravesada por tensiones internas y vetos cruzados, que finalmente desembocó en una salida de unidad. Aunque la propuesta que terminó inclinando la balanza surgió del kirchnerismo, el gobernador bonaerense logra capitalizar el desenlace y sale fortalecido de una disputa que, en otro escenario, podría haberlo dejado políticamente expuesto.

En su entorno reconocen que los objetivos eran claros: consolidar su figura de cara a la construcción del 2027 y garantizar un PJ alineado con la gestión provincial. Ambos puntos quedaron saldados con su desembarco en la conducción partidaria.


De la resistencia inicial al consenso

En un comienzo, Kicillof no mostraba entusiasmo por ocupar ese lugar. Intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) le habían sugerido asumir la presidencia mucho antes de que la propuesta surgiera formalmente desde el kirchnerismo, pero el mandatario provincial descartó esa posibilidad y promovió en cambio a la vicegobernadora Verónica Magario.

La postulación de Magario, sin embargo, no logró ordenar al conjunto. Desde sectores camporistas hasta referentes del Movimiento Evita expresaron reparos. En ese marco comenzó a circular el nombre de la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, acompañado de señales públicas que anticipaban una eventual competencia interna si prosperaba la candidatura de la exintendenta de La Matanza, distrito señalado por algunos como sobrerrepresentado dentro del esquema partidario.

En paralelo, dentro del círculo más cercano al gobernador sostenían que la presidencia del PJ bonaerense podía resultarle un espacio limitado, considerando que su proyección debía trascender las fronteras provinciales.


El giro en la negociación

El punto de inflexión llegó cuando desde el kirchnerismo se dejó trascender la posibilidad de que el propio Kicillof encabezara la lista. Primero circuló como versión en medios y luego fue planteado en la mesa de negociación. Con la necesidad de preservar la unidad y ante la imposibilidad de consensuar otros nombres, la alternativa de que el gobernador asumiera la conducción comenzó a consolidarse como la única salida viable.

El jueves por la noche, desde el MDF de Quilmes —territorio referenciado en la intendenta camporista Mayra Mendoza— se impulsó el operativo “Axel Presidente”. La iniciativa fue ganando volumen en cuestión de horas y terminó por reunir el aval de los distintos sectores del peronismo bonaerense.

Este sábado por la mañana se terminaban de ajustar los detalles formales para oficializar a Kicillof al frente del PJ provincial, en una definición que reordena el mapa interno del peronismo y fortalece la centralidad política del gobernador.

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